Los principios que sostienen nuestra publicación

Natevio nace de una convicción simple: la cultura digital merece una mirada atenta, crítica y cercana. No perseguimos tendencias por impulso, sino que observamos cómo los creadores usan herramientas accesibles para construir comunidades, narrativas y estéticas propias. Cada edición se arma con la misma pregunta de fondo: qué significa crear, compartir y habitar espacios virtuales hoy.

El recorrido de Natevio

Desde la primera edición impresa hasta la plataforma digital actual, cada etapa ha respondido a una pregunta concreta: cómo acercar la cultura digital a lectores que quieren entenderla sin tecnicismos. Estas son las decisiones que marcaron el camino.

2019: El primer número

La revista nació como un fanzine de 24 páginas distribuido en ferias de arte local. La tirada inicial fue de 300 ejemplares y se agotó en dos semanas, lo que confirmó que existía un público interesado en el cruce entre estética y tecnología.

2021: La apuesta por lo digital

Cuando las ferias presenciales se suspendieron, decidimos trasladar la curaduría a un archivo en línea. Publicamos entrevistas en formato ensayo y abrimos un espacio para que artistas emergentes enviaran sus portafolios. El tráfico creció un 180% en seis meses.

2023: Redacción colaborativa

Incorporamos a tres editoras invitadas de distintas regiones de Chile y establecimos un consejo de lectores que revisa cada número antes de publicarlo. Este cambio redujo los tiempos de edición y mejoró la diversidad de temas cubiertos.

2025: Nueva etapa editorial

Hoy Natevio funciona como una publicación mensual con secciones fijas de arte generativo, reseñas de exposiciones virtuales y perfiles de comunidades creativas. Mantenemos el formato impreso para ediciones especiales y seguimos experimentando con herramientas accesibles de diseño.

Las personas detrás de Natevio

Natevio no es una redacción tradicional. Somos un equipo pequeño que edita cada número desde Pataguas Cerro, con colaboradores repartidos entre Santiago, Valparaíso y otras ciudades. Preferimos trabajar lento, verificar cada fuente y dar espacio a voces que no aparecen en los circuitos habituales de la crítica digital.

Nuestra experiencia combina diseño editorial, curaduría de exposiciones virtuales y programación creativa. Eso nos permite evaluar una obra tanto por su propuesta estética como por la tecnología que la sostiene, sin perder de vista el contexto social en el que se produce.

Dirección editorial

Adriana Morales Gomez

Periodista cultural con diez años de trayectoria en medios independientes. Ha cubierto ferias de arte digital en Buenos Aires y Ciudad de México, y dirige el consejo editorial que define cada número de Natevio.

Curaduría y reseñas

Veronica Reyes Perez

Historiadora del arte especializada en estéticas generativas. Selecciona las exposiciones virtuales que reseñamos y mantiene contacto directo con los colectivos que aparecen en nuestras páginas.

Diseño y desarrollo

Carmen Jimenez Mendoza

Diseñadora editorial y programadora creativa. Es responsable de la retícula modular de la revista y de las herramientas interactivas que publicamos junto a cada ensayo visual.

Una publicación que piensa la cultura digital desde adentro

Natevio Magazine nace de una convicción: la creatividad contemporánea no se entiende sin las herramientas que la hacen posible. Cada edición mensual es un intento de tender puentes entre quienes producen arte con tecnología y quienes lo consumen con curiosidad. No buscamos dictar tendencias, sino documentar cómo se forman, quiénes las impulsan y qué preguntas dejan abiertas.

Curaduría editorial independiente Cada número se arma como una exposición: con un hilo conductor, piezas que dialogan entre sí y espacio para la duda. No publicamos por volumen, sino por criterio.
Cercanía con los creadores Entrevistamos a artistas emergentes y colectivos que trabajan con herramientas accesibles. Preferimos conversaciones largas y concretas antes que notas de prensa.
Análisis crítico, sin tecnicismos Explicamos el arte generativo, las exposiciones virtuales y las comunidades colaborativas sin perder el rigor, pero también sin dejar fuera al lector que recién se acerca.
Impacto social real Nos interesa cómo las herramientas digitales cambian la forma de producir cultura: quién participa, quién queda afuera y qué nuevas dinámicas de autoría aparecen.