Notes From a Recent Planning Session
La semana pasada nos sentamos a planificar la edición de abril. No fue una reunión de esas donde se llenan pizarras con palabras bonitas; fue más bien una conversación sobre qué historias merecen espacio impreso y cuáles pueden esperar. El resultado fue una lista corta, pero con criterio.
El primer tema que ocupó la mesa fue la curaduría de exposiciones digitales. Llevamos meses siguiendo a tres colectivos que montan muestras virtuales sin galería física, y nos dimos cuenta de que el público ya no pregunta "¿dónde está la obra?", sino "¿cómo la recorro?". Esa diferencia parece menor, pero cambia por completo la forma en que pensamos los ensayos visuales de la próxima edición.
El segundo punto fue más incómodo: admitir que llevamos dos números publicando reseñas de experiencias inmersivas que nos entusiasmaron más a nosotros que a los lectores. Así que decidimos cambiar el enfoque. En lugar de describir la tecnología, vamos a contar qué sintió la gente al salir de la sala. Menos especificaciones, más observación.
También reservamos espacio para una entrevista con una artista que trabaja con estéticas generativas desde un computador prestado. Su historia no es sobre equipos caros ni software exclusivo; es sobre cómo la creatividad encuentra caminos cuando las herramientas son limitadas. Ese perfil ocupará la sección central de la edición.
Lo que sigue ahora es la fase de edición: revisar los borradores, ajustar el tono y decidir qué imágenes acompañan cada texto. La idea es que la revista se sienta como una conversación entre creadores, no como un catálogo de tendencias. Si todo sale según lo planeado, la edición de abril estará lista a fines de mes.
Mientras tanto, dejamos abierta la pregunta que nos acompañó durante toda la sesión: ¿qué significa realmente "innovación creativa" cuando la tecnología se vuelve invisible? La respuesta, sospechamos, está más en las comunidades que en los dispositivos.